Hecha de arcilla natural, nuestra piedra de masaje es un accesorio duradero y reutilizable, pensado para acompañar tus momentos de relajación. Su forma ergonómica se adapta de forma natural a las curvas del cuerpo, ofreciendo un masaje suave, profundo y relajante.
En caliente, calienta la piedra unos minutos al baño maría antes de aplicarla sobre las zonas de tensión. El calor se difunde poco a poco, favoreciendo la relajación muscular, aliviando el dolor y aportando una agradable sensación de bienestar.
En frío, coloca la piedra en el frigorífico o en el congelador unos instantes. Su efecto refrescante ayuda a descongestionar y tonificar la piel, reducir la sensación de piernas cansadas y atenuar bolsas u ojeras.
Para un masaje aún más sensorial, úsala con un aceite vegetal o un aceite esencial previamente diluido. La piedra facilita los movimientos de masaje mientras permite que la piel disfrute plenamente de los beneficios de los aceites.



